Hay actividades que consiguen cambiar por completo una mañana cualquiera.
Hace unos días vivimos una de ellas en la Residencia-Hospital San Juan de Dios de Priego de Córdoba. Recibimos la visita del equipo de WECAN Córdoba para disfrutar junto a nuestros residentes de un taller de intervención asistida con perros.
Desde el primer momento, nuestros nuevos visitantes despertaron curiosidad. Poco a poco llegaron las primeras caricias, las sonrisas, las conversaciones y las ganas de participar.


Fue una experiencia diferente, cercana y llena de pequeños momentos que nos recordó algo que intentamos tener siempre presente: cuidar también significa crear oportunidades para disfrutar, relacionarse, emocionarse y seguir viviendo nuevas experiencias.
¿Qué es la terapia asistida con perros?
Aunque habitualmente utilizamos expresiones como terapia con perros o perros de terapia, este tipo de actividades se conocen también como Intervenciones Asistidas con Perros.
Se trata de actividades planificadas en las que la interacción con el animal se utiliza como un elemento motivador para favorecer la participación de las personas.
Dependiendo de las características de cada grupo y de los objetivos planteados, se pueden realizar diferentes dinámicas relacionadas con la comunicación, la atención, el movimiento, la interacción social o, sencillamente, el disfrute de una experiencia diferente.
En nuestro caso, el taller estuvo dirigido por los profesionales de WECAN Córdoba, especializados en este tipo de intervenciones.
Y algo que pudimos comprobar durante la actividad es que no existe una única manera de participar.
Para algunos residentes fue acercarse y acariciar al perro. Para otros, observarlo, hablarle, seguir sus movimientos o participar en los ejercicios propuestos.
Cada persona encontró su propia forma de disfrutar del momento.

¿Qué puede aportar la terapia con perros a las personas mayores?
Las actividades con animales pueden convertirse en una forma muy natural de despertar el interés y favorecer la interacción.
Un perro se acerca, alguien extiende la mano para acariciarlo y, casi sin darnos cuenta, comienza una conversación.
A veces también aparecen recuerdos.
Muchas personas mayores han convivido con animales durante distintas etapas de su vida y volver a tener un perro cerca puede hacer que recuerden nombres, lugares, anécdotas o momentos vividos años atrás.
En otras ocasiones, simplemente aparece una sonrisa.


Las intervenciones asistidas con animales pueden favorecer aspectos relacionados con el bienestar emocional, la participación y la interacción social. Sin embargo, cada persona vive la experiencia de una manera distinta, por lo que lo verdaderamente importante es adaptar la actividad a las capacidades, preferencias y ritmo de cada residente.
Y precisamente eso buscamos: que cada persona pueda participar de una forma que le resulte agradable y significativa.
Una mañana diferente en San Juan de Dios
Durante el taller pudimos vivir muchos de esos pequeños momentos.
Hubo residentes que quisieron acercarse a los perros desde el primer instante y otros que prefirieron observar antes de participar.
Poco a poco fueron apareciendo las caricias, los ejercicios, las conversaciones y las muestras de cariño.

Los profesionales fueron acompañando a nuestros mayores durante las diferentes dinámicas, respetando en todo momento el ritmo y la forma de participar de cada persona.
Y posiblemente esa fue una de las partes más bonitas de la experiencia.
No hacía falta hacer algo extraordinario.
Una mano acariciando al perro, una mirada atenta, una conversación alrededor de la actividad o una sonrisa eran suficientes para formar parte del taller.
Sonrisas, caricias y recuerdos
Hay momentos que las fotografías explican mejor que cualquier texto.
En las imágenes de esta actividad podemos ver a nuestros residentes observando a los perros, acercándose a ellos, acariciándolos y compartiendo el momento con otras personas.



Pero detrás de cada fotografía también hay algo que no siempre se ve.
Una conversación que surgió de manera espontánea.
Un recuerdo de un perro que acompañó a alguien durante muchos años.
La curiosidad por conocer a un nuevo visitante.
O simplemente la tranquilidad de tener al animal cerca durante unos minutos.
Esos pequeños gestos también forman parte del bienestar.
Mantenerse activo es mucho más que hacer ejercicio
Cuando hablamos de envejecimiento activo es habitual pensar primero en la actividad física.
Y, por supuesto, mantenerse en movimiento es importante.
Pero estar activo significa muchas más cosas.
Significa relacionarse con otras personas, conversar, recordar, prestar atención a lo que sucede a nuestro alrededor, tomar pequeñas decisiones, participar y continuar descubriendo experiencias nuevas.
Por eso, en San Juan de Dios intentamos ofrecer a nuestros residentes actividades diferentes que complementen el trabajo que realizamos cada día.
La fisioterapia, la terapia ocupacional y la estimulación cognitiva forman parte de nuestra atención habitual y se complementan con actividades que buscan mantener a nuestros residentes activos, conectados con su entorno y partícipes de su día a día.
También creemos en el valor de aquellas propuestas que rompen con la rutina, generan curiosidad y ofrecen la posibilidad de vivir algo diferente.
Este taller de terapia asistida con perros ha sido una de ellas.
Los pequeños momentos también forman parte del cuidado
Cuando pensamos en los cuidados de una persona mayor solemos hacerlo desde aspectos relacionados con la salud, la alimentación, la movilidad o las necesidades del día a día.
Todos ellos son fundamentales.
Pero cuidar también significa prestar atención a cómo se siente una persona.
A sus relaciones.
A sus intereses.
A aquello que le hace sonreír.
A los recuerdos que forman parte de su historia.
Y también a aquello que todavía puede descubrir.
Una conversación, una actividad compartida, una celebración, una visita especial o unos minutos acariciando a un perro pueden convertirse en momentos importantes dentro de la vida cotidiana.
Porque la calidad de vida también se construye a partir de esas pequeñas experiencias.
Y son precisamente esos momentos los que queremos seguir fomentando.
Seguimos creando nuevas experiencias para nuestros mayores
Este taller con perros ha sido una experiencia muy especial para nuestros residentes y para todas las personas que pudimos compartirla con ellos.
Queremos agradecer al equipo de WECAN Córdoba su visita y el cariño con el que acompañaron a nuestros mayores durante toda la actividad.
Y, por supuesto, gracias a nuestros residentes por volver a demostrarnos que siempre hay espacio para sorprenderse, emocionarse y disfrutar de algo nuevo.
Esta vez, los protagonistas tuvieron cuatro patas.
Y nos dejaron una mañana llena de sonrisas, caricias y buenos recuerdos.
Porque cuidar también significa crear experiencias, despertar emociones y seguir disfrutando de esos pequeños momentos que dejan huella.
En la Residencia-Hospital San Juan de Dios de Priego de Córdoba seguimos trabajando para ofrecer una atención cercana e integral, adaptada a las necesidades de cada persona.
Si quieres conocer nuestra residencia, nuestro equipo profesional o las actividades que realizamos con nuestros mayores, puedes ponerte en contacto con nosotros y concertar una visita.


