Estimulación cognitiva
La mente, como el cuerpo, necesita ejercicio. Y en la Residencia-Hospital San Juan de Dios de Priego de Córdoba, la estimulación cognitiva es una parte esencial de nuestra atención diaria a los residentes.
El programa de estimulación cognitiva de nuestro centro no es un taller de manualidades ni un rato de entretenimiento: es una intervención terapéutica sistemática, diseñada por profesionales especializados, orientada a mantener y potenciar las capacidades mentales de cada residente el mayor tiempo posible.
La estimulación cognitiva es el conjunto de técnicas y actividades dirigidas a mantener activas las funciones mentales de las personas: la memoria, la atención, el lenguaje, el razonamiento, la orientación espacial y temporal, las funciones ejecutivas y la capacidad de resolución de problemas.
En personas mayores, y especialmente en quienes presentan deterioro cognitivo leve o enfermedades como el Alzheimer u otras demencias, la estimulación cognitiva tiene un doble objetivo: ralentizar la progresión del deterioro y mantener la calidad de vida y la autonomía de la persona durante el mayor tiempo posible.
Las investigaciones científicas avalan que una intervención cognitiva sistemática, mantenida en el tiempo y adaptada a cada persona, produce mejoras medibles en el funcionamiento cognitivo y emocional de las personas mayores, especialmente en estadios leve y moderado de deterioro.
Al ingresar en nuestra residencia de Priego de Córdoba, cada residente recibe una valoración neuropsicológica inicial que determina su perfil cognitivo: qué capacidades están preservadas, cuáles están disminuidas y cuáles pueden mejorarse con la intervención adecuada.
A partir de esa valoración, el equipo diseña un plan de estimulación individualizado, revisado con periodicidad y ajustado a la evolución de cada persona. La intervención se realiza tanto en formato individual como en pequeños grupos, según las necesidades y el perfil del residente.
Nuestro programa combina sesiones estructuradas de estimulación cognitiva con la integración de actividades significativas en la rutina diaria del residente: leer el periódico, participar en la preparación de una merienda, cuidar las plantas del jardín, jugar al dominó. Todo cuenta. Todo estimula.
Ejercicios de memoria a corto y largo plazo, orientación a la realidad (fecha, lugar, nombre de personas del entorno), repaso de recuerdos autobiográficos significativos y técnicas de codificación y recuperación de información.
Actividades que requieren mantener el foco, discriminar información relevante, filtrar distractores y sostener la atención durante períodos progresivamente más largos. Claves para la autonomía en la vida cotidiana.
Talleres de fluencia verbal, denominación, comprensión lectora adaptada, conversación estructurada y narración de experiencias. El lenguaje es uno de los primeros ámbitos afectados por el deterioro cognitivo y uno de los más importantes para la vida social del residente.
Actividades que implican planificación, secuenciación, toma de decisiones y resolución de problemas concretos. Desde ordenar las fases de una receta hasta completar puzzles, parchís adaptado o juegos de estrategia sencillos.
Actividades que implican planificación, secuenciación, toma de decisiones y resolución de problemas concretos. Desde ordenar las fases de una receta hasta completar puzzles, parchís adaptado o juegos de estrategia sencillos.
Especialmente indicada para personas con deterioro avanzado, trabaja a través de estímulos sensoriales —tacto, olor, sonido, color— y movimientos coordinados para mantener el vínculo del residente con su entorno y su cuerpo.
Las sesiones de reminiscencia utilizan recuerdos del pasado de la persona —fotografías, música de su época, objetos significativos— para activar la memoria autobiográfica y fortalecer el sentido de identidad, especialmente valioso en personas con demencia.